Tratados sobre el caos



Manual para un adiós inadecuado

Usted dice «adiós» así, tan natural, con la seguridad que tiene una gotita de lluvia de llegar al final del sendero que la separa del techo del cielo y la terrible metáfora del suelo, ésa misma metáfora que en un día de resbaladero deja de ser tropo para convertirse en un golpe calado en el trasero, vaya usted a saber en venganza de no sé cual Dios rencoroso.

En fin que su «adiós» –entrecomillado, porque yo no lo he dicho y mucho menos deseado– se asoma, improvisa, actúa en el teatro de lo cotidiano, un poco arrepentido de su existencia. Pobre palabra timorata como corderito a punto de su sacrificio.

En el fondo sabe que no sirve de nada decir adiós o aurevoir o ciao o cualquier convención humana para despedirse. Solo se dice adiós como preludio de una ausencia omnipresente y omnisciente.

Sin embargo, usted dice «adiós» inevitablemente. Su cuero y su esqueleto se marchan con la terrible carga de las ideas que lleva en la cabeza. Da la vuelta a la esquina y piensa que se ha retirado. Lo piensa de verdad ¡Vaya farsa! Porque al poco rato dan las 8 post meridiem y usted sigue allí mientras continúa marchándose.

Pongamos entonces su «adiós» entre paréntesis, perdamos el miedo a la muerte. Mire, por ejemplo, ahora, ya pasaron algunas horas y yo la sigo escribiendo, por eso usted no se ha ido. Algún día quizá me lea y descubrirá entre risas y terror que sigue por acá en la tierra desolada de mi escritura. No hay más que decir. Afuera hay sol y la muerte se posa desnuda en nuestras sombras.

12:10 am, by poe-try
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Historia de amor II

Aquella chica se acercó sigilosamente a mí y con voz sensual me pidió el teléfono. Todo iba bien, la perfecta historia de amor furtivo, hasta que ella mencionó: -¡Esto es un asalto!

3:59 am, by poe-try
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¿No le ha pasado a usted?

Apurado sobremanera Manu sale de la biblioteca y después de dos pasos un espamo lo detiene –¿lo recuerda? ¿lo siente? ¿lo presiente?– Es algún tipo de mensaje oscuro, un relámpago que le roba la tranquilidad ipso facto: ¡algo ha olvidado!

Regresa agobiado para verificar que en su mesita de lectura no ha dejado nada concreto, digamos: el celular, las llaves, el paraguas, los anteojos o su pluma favorita. Nada, todo luce desierto –¡vaya tontera!–

Por la noche se lava los dientes cuidadosamente, realiza las oraciones correspondientes, se persigna y justo antes de dormir intenta despedirse de su sombra –¡Mierda! ¡Sabía que había olvidado algo!–

7:38 pm, by poe-try
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Receta para una buena vida

¿Y qué vas a hacer? –Preguntó mi madre

¿Cuál es la primer paso para tomarte la vida en serio?

Hasta ahí todo bien.

¿Tomarse la vida en serio?

Pongamos que la seriedad es un acto de sacralidad social.

Tomaré un nuevo oficio por supuesto éste de escritor es una pérdida de tiempo, nada se gana escribiendo palabras sino la muerte. Probablemente busque un trabajo con un buen pasado –ya ni siquiera el futuro es garantía

¿Qué te parece reparador de máquinas de escribir? Dice Parra que son máquinas del tiempo.

Cierto, pero es un trabajo aburrido, e igual, las letras –proxenetas del alma siguen inmiscuidas.

Y entonces ¿Limpiador de cenizas de volcán? ¿aseador de narices? ¿azotador de toreros? ¿payaso de velorios? ¿oficinista de alcantarilla? ¿campesino de McDonalds?

¿Qué se yo?

Será cualquier cosa, no descarto el buen oficio de burócrata: usar corbata, lustrar mis zapatos, rasurarme a diario, un corte de cabello decente, asistir a misa, declarar impuestos, comprometerme con una causa moral, ayudar al prójimo, leer el periódico, la biblia, las revistas de chismes y los consejos para no quedarse calvo ¡mira mi cabeza!

Además, dejaré los vicios –si no es que ellos me dejan antes y pretendo conducirme de manera correcta: dormir a buena hora, despertar temprano y barrer la casa, leer ciencia y no poesía.

¡Rezar! por sobre todas las cosas rezar.

E allí una buena vida para tomarse muy en serio la muerte.

8:17 pm, by poe-try
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Historia de amor I

Ella dijo: Te amo.
Pero yo
            -con el escepticismo usual–
creí haber escuchado de sus labios un:
                                                             ¡Muérete que yo te ayudaré!

2:26 am, by poe-try
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Instructivo para recordarte en días lluviosos

Hago memoria:
coloreabas la lluvia con tu pelo,
veía al cielo aplicarse en tu espalda
y dar apoyos a los giros de tu voz,
demorarse en tus dientes
y tomar de tu risa
el sentido de la eternidad
Hago memoria:
la lluvia te dibujaba
o eras tú la lluvia misma, no sé,
solo recuerdo que te di un beso
y corriste a casa a vestirte de recuerdo.

2:07 am, by poe-try
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Manualito sobre el oportunismo

Tejeré un amor a medida y oportuno,

                                                         un amor bufanda,

como un estornudo en una biblioteca,

será el saco que te pondrás cuando haga frío

y el sombrero

                     para el sol de medio día,

Así, preciso será mi amor por ti,

en el horario que tú quieras,

para emborracharte de letras

haré un manualito de cómo pensarme en las aceras,

una constelación de puntos ciegos

                                                     para llegar hasta a mí

Seré oportunista con tu sonrisa

un estafador de tus cosquillas

–yo nunca dije que sería honesto–

me hacen falta las mentiras para convencerte

                                                                     de que soy un buen embustero,

que confíes en mí,

                            que yo sabré quererte como se quiere en un manicomio

Sin pretexto y sin tiempo

te diré las cosas que ya todos te han dicho,

pero al revés

                   o de cabeza

                                      o en sentido indirectamente proporcional

al inverso del reverso,

como sea, te contaré mi amor

                                              –te contagiaré–

En tu espalda así como en tu nunca

                                                      ¡Amén!

Alabada sea la carne que te recrea,

                                                     bendito el espíritu que te inunda,

de nada o de todo, de humanidad,

de certeza de que existes

de que en algún punto lejano encuentro resguardo

¡Mira cómo me habitas las pupilas!

–deberías de mudarte a mis ojos–

                                                   al fin que no cobro renta

¿Y para qué?

                   si me dices «almuerzo»

y yo salgo corriendo para cazar venados

Así pues, como un grillito,

                                        mi amor por ti, será también pretexto para el silencio.

2:04 am, by poe-try
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Triste cuento

Otra vez, entregarse a la muerte,
untarse los trapos
y salir a la ciudad para jugar a la existencia.
El triste cuento que sobreviene
después de hacer el edén en un cama.

1:07 am, by poe-try
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Oxímoron cursi - Indicio II

Es cierto, la realidad es cada vez más miserable, pero tú, en franca rebeldía contra la hegemonía, eres cada día más linda.







Cosas extrañas - Indicio I

En la Habana suceden cosas extrañas

A veces la belleza se arrastra por las calles bajo los árboles

Tu sombra aparece perfumada en la sombra de un extraño

Y yo cuento un cuento y yo cuento cuánto

La otra vez, por ejemplo, apareció un mendigo que soñó con ser poeta

En sus bolsillos hallaron cien poemas de amor

Para aquella muchacha llamada Olvido.

2:05 pm, by poe-try
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